miércoles, 2 de julio de 2014

Ruta de las Ermitas de Tella

Tella, pueblo de brujas,osos cavernarios ,dolmenes megalíticos,ermitas.. demasiados alicientes para no visitarlo. Así que nos desplazamos a Tella y aunque no pudimos ver todo lo que queríamos debido a los horarios, no nos defraudó lo mas mínimo, al contrario nos quedamos con ganas de volver.
Este pueblecito pirenaico está situado en el sobrarbe en Huesca a 1384 metros de altitud,para llegar a el desde Aínsa, seguimos la carretera A-138 en dirección a Bielsa y Francia. Dejamos atrás la población de Escalona. Desde la carretera A-138, justo después del Hospital de Tella, tomamos la desviación hacia la izquierda en dirección a Tella, donde un cartel nos indica “Ruta de las Ermitas”. Después de hacer 5,6 km dejamos atrás a la izquierda el desvío que va hacia Revilla y continuamos 2,7 km por la carretera hasta llegar a Tella. Podemos estacionar el coche junto al punto de información del Parque Nacional o un poco más arriba en un gran aparcamiento que hay.
De siempre ha sido conocido en la zona Tella por sus historias de brujas y aquelarres, hasta tal punto que se acuñó una frase al respecto: "Tella, Dios te guarde de ella",haciendo caso omiso de esta advertencia nos adentramos en el pueblecito, que consta de una calle principal con casas dispuestas a ambos lados, flanqueado por un macizo calcáreo que lo protege de las vastas temperaturas del invierno.Nada mas llegar nos invade una inusual serenidad y calma, como si el tiempo transcurriera en este lugar mas despacio, la vida en este pueblo es muy tranquila  apacible, aunque no me quiero imaginar el invierno.
El pueblo consta de una oficina de información del Parque Nacional donde nos explican muy amablemente las opciones que tenemos para visitar en la zona en esa época del año (primeros de junio de 2014), que lamentablemente son pocas por la poca afluencia de turistas, es una gran pena porque nos hemos quedado con las ganas de ver la Casa de la Bruja y el museo del oso Cavernario, en fin que le vamos a hacer, ¡otra vez será!. Decidimos dar un paseo por el pueblo y realizar la ruta de las ermitas.

 LA iglesia románica de Tella es del siglo XVI y desde lejos nos deja imágenes como esta.
 Los llamadores fálicos, estos picaportes de las puertas me resultaron muy curiosos, no sólo por tener forma de miembro viril sino por las creencias asociadas a ellos como un símbolo de fertilidad en las cosechas y de fecundidad en las familias para que no faltasen los descendientes y que siempre hubiera un heredero de la fortuna familiar.Creía que eran muy característicos de esta zona del pirineo hasta que al volver a mi pueblo en Córdoba me encontré con uno de ellos en la puerta de la iglesia de San Andrés.
 Cerradaaa!!, Con que penita pasamos por delante sin poder entrar.

 Algo bueno tiene que tener visitar los pirineos en junio y ese algo es poder disfrutar de la floración de la corona de rey(Saxifraga longifolia), planta cuya distribución se encuentra en la Península Ibérica y Marruecos únicamente y dentro de la península sólo está presente en Asturias, Huesca y León y dentro de Huesca en Ordesa, así que estamos de enhorabuena!!
Es una planta con una floración además de preciosa muy curiosa ya que tiene un crecimiento muy lento y tras florecer a los cuatro o cinco años de germinar,con unas 500 florecillas blancas muy delicadas, muere. Por lo que sólo florece una vez en la vida, ¡una belleza efímera!.
Vive sobre sustrato de paredones calizos donde aprovechando las grietas completa su ciclo, en exposición de solana y en una altitud por encima de los 1000 metros.
Una planta preciosa que nos llevamos en imágenes para el recuerdo.
 Pareciera que la casa cayera encima mío verdad??

 A lo lejos vemos la última ermita que visitaremos en el recorrido que vamos a hacer.

 Comenzamos con la ruta de las ermitas, esta ruta sin dificultad alguna pues el desnivel apenas roza los 80 metros nos transportará en escasos tres kilómetros a otro tiempo, donde las brujas campaban a sus anchas en el medievo y los pueblos erigían ermitas estrategicamente colocadas formando círculos protectores de sus habitantes. Existían por aquellos entonces seis ermitas que protegían de los aquelarres y la hechicería en la actualidad quedan sólo tres de ellas, en muy buen estado de conservación.
El sendero está muy bien señalizado en todo momento, con paneles explicativos y demás, es imposible perderse, así que sólo nos queda comenzar el paseo y disfrutar de todo lo que nos vayamos encontrando.
 Comenzamos adentrándonos en un bosque de Pino sylvestre, que se levanta con sus cortezas rojos por encima de un sotobosque de enebro y boj.A nuestra derecha en algún claro podemos disfrutar del Valle de Pineta.

Llegamos a un claro y encontramos la primera de las ermitas, la más antigua consagrada a San Juan y San Pablo.


Esta ermita es uno de los mejores ejemplos del románico en Aragón.Está edificada a las faldas de un macizo conocido como Puntón de las brujas, su ubicación en ese lugar no es casual ya que allá por el 1018 el obispo Borrell de la Roda de Isábena la mandó construir  justo en ese lugar para eliminar las supersticiones que anunciaban la presencia de brujas en la zona.
 La zona merece una panorámica mínimo.

siguiendo por un sendero con un poquito de pendiente llegamos a una encrucijada, a la izquierda la ermita de Fajanillas y a la derecha la ermita de La Virgen de la Peña y al frente la ermita de Tella, decidimos visitar primero la ermita de Fajanillas, esta ermita fue la iglesia del pueblo hasta que se construyó la iglesia de San Martín lugar donde comienza y finaliza la ruta.



Volvemos sobre nuestros pasos y nos dirigimos a la última de las ermitas la Virgen de La Peña






 A la salida de la última ermita tomamos dirección Tella, nos encontramos con imágenes como esta de la ermita de Fajanillas y del pueblo, con su iglesia en último plano hacia donde nos dirigimos.


Tras la visita al pueblo y sus ermitas nos disponemos a visitar el dolmen que quedó a nuestra izquierda cuando nos dirigíamos al pueblo.


El Dolmen megalítico cierra nuestra jornada con un broche de oro inigualable.Incluso sin haber podido visitar los centros de interpretación, nos ha encantado el día, el lugar, el paisaje...TODO.

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